martes, 29 de noviembre de 2011

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Se abren viejas heridas, heridas que habían sido sesgadas con tu amor. Sin quererlo nos perdimos en el abismo de la distancia y nos dejamos llevar por la costumbre.

Vivimos intensamente una pasión que jamás antes había conocido y junto a ti comprendí lo que es amar.

Fuimos complicidad por las noches, amigas en el día, placer infinito a cada instante, mas ha llegado el momento de separarnos.

Flor hermosa, la más bella princesa que pueda existir, mi tristeza es tan grande como la tuya, pues bien sabes que te amé con cada partícula de mi alma, mas traicionero han sido el tiempo y las guerras que desgastaron los corazones...

Hoy comienza nuestro tiempo más difícil y no estaremos para consolarnos.

Más allá de todo esto existe un mundo que te está esperando para que lo hagas brillar con aquella sonrisa que cautiva con calidez y hermosura.

Flor bella, la única que ha podido entrar a este corazón fatigado, te agradezco cada segundo de vida que me brindaste con ese amor puro, infinito y sincero...

Quizá esta sea la despedida más amarga que nos daremos, pero antes de llegar al odio, los reproches o el resentimiento, es mejor decirnos adiós con el mismo amor que nos tuvimos algún día...

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